Este fin de semana tuve una discusión muy acalorada con un amigo "supuestamente de derechas". En la discusión, mi amigo me insistía que la existencia de los monopolios se debe exclusivamente a la existencia del gobierno, ya que los gobiernos son los primeros en estar interesados en que los monopolios existan a fin de expoliar mejor a sus pobres e indefensas víctimas que somos nosotros, aquellos que no pertenecemos al opresivo estado. El argumento que garantizaba la relación P implica Q. (P: Existe estado, Q: Existen Monopolios) se sustentaba en que el estado tiene el monopolio del uso de la fuerza y si no le interesaban que estas compañías se lucrasen con el poder de monopolio simplemente las expropiaría y encarcelaría a sus dueños.
En el momento estábamos a punto de entrar a una biblioteca, por lo que no pudimos continuar nuestra discusión. Sin embargo, ya en mí casa, el asunto me revolvió las entrañas. ¿Es posible que tuviese razón, son los monopolios causados única y exclusivamente por la existencia del Estado? Siguiendo el razonamiento lógico empleado, todo lo que existe en la naturaleza y en las sociedades es producto de la presencia de instituciones gubernamentales. Yo , tú y todo lo que existe, dejaría de ser, si el estado se propusiese destruirnos a todos. Las leyes de la física, las matemáticas, el lenguaje, en fin un sin número de cosas existe porque el gobierno, en una acto de magnanimidad le permite seguir existiendo. De acuerdo a la visión de mi amigo, el Estado garantiza la realidad que nos ha tocado vivir, por lo que un mundo sin estado sería inconcebible. No hay nada fuera de él, la sociedad humana se ha desarrollado dentro de sistemas organizados en donde existen iniquidad de poder (desde las tribus de la amazonia hasta la modernisima sociedad japonesa) y por lo tanto siempre ha existido aunque sea de forma muy rudimentaria una noción de gobierno. Ya sean concejos de ancianos hasta parlamentos electos, en nuestras familias en todas partes existen hombres que son gobernados y otros que gobiernan.
Debo decir, que todo lo expresado en el párrafo anterior me parece un disparate muy grande, pues resulta de un análisis tosco de la realidad. Lo que he hecho es simplemente usar su argumento y llevarlo al absurdo. En primer lugar, el poder del estado tiene límites, y cada vez que intenta saltarse los límites los gobernantes terminan depuestos, tarde o temprano. En segundo lugar, considero que la forma en que esta estructurada la sociedad y las leyes influye en el comportamiento de los mercados, pero no es lo único que influye. Finalmente, si los monopolios fuesen buenos para el Estado, entonces borraría de los libros toda teoría en contra de estos, evitaría que las cámaras legislativas pasasen leyes antimonopólicas que limiten las adquisiciones y fusiones, no les colocara trabas para su expansión que incluso pueden llegar a la división de la compañía por partes como pasó en Estados Unidos con AT & T ni tampoco las multaría.
Existen otras razones por las que un monopolio puede surgir. Por ejemplo, el secreto industrial y las patentes. Una empresa farmacéutica puede descubrir la medicina para una enfermedad y simplemente aprovechar su descubrimiento para obtener rentas monopólicas al no revelar la formula química del medicamento que ha creado. Las farmacéuticas que así actúen no están incurriendo en ningún delito de omisión de socorro, puesto que ofrecen el servicio por el cual cobran (no se niegan a ofrecerlo). Si esta práctica fuese considerada como un delito, entonces los hospitales privados estarían llenos de pacientes que no tienen dinero para costearse el tratamiento, pues sería un delito no brindarles asistencia. No soy abogado, pero el propósito del artículo 195 y 196 esta enfocado principalmente en aquellos accidentes de tráfico en dónde la víctima es dejada a su suerte. Por esta razón exigen que el sujeto activo conozca que la persona esta en grave peligro y que se encuentre en su presencia o debe solicitarse específicamente su ayuda dada su profesión u oficio (se refiere a los médicos, no a los dueños de las farmacéuticas) Esto lo digo porque fue uno de los argumentos que mi amigo esgrimió contra la idea de las patentes y secretos industriales pudiesen generar monopolios. Me encantaría vivir en un país como el que sueña este joven filosofo, pues no morirían personas por falta de recursos económicos para poder realizar una operación, ni los jubilados tendrían que decidir entre comprar medicina o comida, simplemente con decir que se estaría cometiendo un delito por omisión de socorro sería suficiente. Me parece que esta extraña idea le ha surgido por haberse criado en un país en donde existe un estado paternalista. De donde yo procedo, si tu no tienes dinero para pagar las medicinas o no tienes seguro médico privado usted se jodió.
Pero, hay más elementos que pueden originar monopolios, en las próximas entregas abundaré más sobre este tema.
lunes, 2 de junio de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
viernes, 23 de mayo de 2008
lunes, 19 de mayo de 2008
¿Por qué fallan los mercados?
Esta historia se encuentra en uno de los capítulos del libro "El economista camuflado" de Tim Harford y éste a su vez la extrajo del libro de microeconomía intermedia de Hal R. Varian. El relato muestra como una falla del mercado libre puede afectar a la sociedad y por qué este no representa la panacea que aseguran tantos economistas. La falla proviene de lo que se conoce como "poder de mercado" o lo que Harford denomina "poder de la escasez". En ella los agentes económicos están utilizando una discriminación de tercer grado. Este fragmento se refiere al comienzo de las transportes ferroviarios en Francia:
La razón por la que algunas empresas ferroviarias tienen vagones sin techo y con bancos de madera no es que tendrían que gastar unos pocos de miles de francos en la colocación del techo o en tapizar los asientos... Lo que las empresas intentan es impedir que los pasajeros que pueden pagar la tarifa de segunda clase viajen en tercera. Maltratan al pobre, no porque quieran lastimarlo, sino porque quieren amedrentar al rico... Y, otra vez, se trata de la misma razón por la cual las empresas, tras haber mostrado un trato casi cruel con el pasajero de tercera clase y tratado mezquinamente a los de segunda clase, es generosa cuando se trata de clientes de la primera clase. Después de negarle a los pobres lo necesario, les brinda a los ricos lo superfluo.
Harford Tim. "El Economista Camuflado" página 69.
Hoy en día esta práctica continua en las más diversas formas. Por ejemplo en la industria aérea. Los asientos de los que viajan en clase económica se hacen estrechos y con un espacio muy reducido entre el asiento y el respaldo del asiento de adelante. Pero no lo hacen con la finalidad, de ahorrar espacio o disminuir costos. La razón principal estriba en enviar una señal a aquellos pasajeros que pueden pagar un asiento de primera clase, para que así lo hagan, si la diferencia entre primera y segunda no es notoria, entonces estos pasajeros no tendrían los incentivos suficientes para adquirir un boleto en primera clase. Por esta razón la comida en segunda clase se hace de mala calidad, los pasajeros de primera siempre abordan y salen del avión primero y las azafatas y recargos son más amables con los de primera (nunca son los mismos). Simplemente, lo que las líneas aéreas desean es que el viajero se "autodiscrimine" seleccionando el producto que va orientado a él.
La razón por la que algunas empresas ferroviarias tienen vagones sin techo y con bancos de madera no es que tendrían que gastar unos pocos de miles de francos en la colocación del techo o en tapizar los asientos... Lo que las empresas intentan es impedir que los pasajeros que pueden pagar la tarifa de segunda clase viajen en tercera. Maltratan al pobre, no porque quieran lastimarlo, sino porque quieren amedrentar al rico... Y, otra vez, se trata de la misma razón por la cual las empresas, tras haber mostrado un trato casi cruel con el pasajero de tercera clase y tratado mezquinamente a los de segunda clase, es generosa cuando se trata de clientes de la primera clase. Después de negarle a los pobres lo necesario, les brinda a los ricos lo superfluo.
Harford Tim. "El Economista Camuflado" página 69.
Hoy en día esta práctica continua en las más diversas formas. Por ejemplo en la industria aérea. Los asientos de los que viajan en clase económica se hacen estrechos y con un espacio muy reducido entre el asiento y el respaldo del asiento de adelante. Pero no lo hacen con la finalidad, de ahorrar espacio o disminuir costos. La razón principal estriba en enviar una señal a aquellos pasajeros que pueden pagar un asiento de primera clase, para que así lo hagan, si la diferencia entre primera y segunda no es notoria, entonces estos pasajeros no tendrían los incentivos suficientes para adquirir un boleto en primera clase. Por esta razón la comida en segunda clase se hace de mala calidad, los pasajeros de primera siempre abordan y salen del avión primero y las azafatas y recargos son más amables con los de primera (nunca son los mismos). Simplemente, lo que las líneas aéreas desean es que el viajero se "autodiscrimine" seleccionando el producto que va orientado a él.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Es preferible la muerte
Hola, al fin regreso, luego de unas prolongadas vacaciones, vuelvo a escribir en mi blog. Desde luego tengo un montón de ideas frescas que deseo plasmar en los próximos meses.
Desde siempre he pensado que luego de viajar uno regresa con otra visión de la realidad. El cambio de ambiente favorece al análisis de la vida misma con una perspectiva diferente. Durante los meses que pasé fuera tuve una pesadilla recurrente, la cual refleja uno de mis mayores temores.
En mi sueño tenía unos 40 años de edad, tenía el pelo canoso, iba de camino al trabajo, daba clases en una universidad de una ciudad mediana de España. Compartía el piso con otras personas, las cuales me caían muy mal. No tenía dinero para comprar un piso y vivir solo. Sin embargo, me encontraba muy solo. En mi sueño sabía que mis compañeros de clase se habían casado, tenían hijos y vivían en sus propias viviendas muy lejos de España. De repente, me invade una melancolía extrema y empiezo a llorar, luego decido cruzar una calle y esperar a que un autobús de transporte urbano me mate.
No hace falta ser un Sigmund Freud, para analizar este sueño. Realmente, le tengo mucho miedo a la mediocridad. Esa vida supuestamente "apacible" que muchos ciudadanos de Europa añoran me resulta ínsipida. No lo aguantaría ni un sólo instante. Prefiero ser pobre a vivir una vida como la de mi sueño, al menos tendría esperanza, pero estar en esa medianía, en ese limbo maldito en el que sólo se vive el presente es abominable. Hay mucha gente en España que se encuentra atrapada en esta situación. Seres que deambulan por las calles, sin ningún propósito en la vida nada más que esperar la vejez para cobrar una pensión de mierda y luego morir. España dista mucho de ser la super potencia que en Latinoamérica se percibe de ella. Aquí no hay sueño americano, más bien hay pesadilla europea, como esas películas lentas que suelen filmarse por acá donde una toma parece interminable.
Por tal razón, he pensado hacer limonada, que es lo que se me da mejor, (si la vida te da un limón...) A mi regreso al viejo continente vengo con nuevas ideas, propósitos puntuales, más ambición. Pienso integrarme a la sociedad en donde vivo de una forma diferente. Ya no me importa encajar, ni llevar una vida más placentera. Al diablo con el disfrute, que viva el estoicismo. Voy a comportarme como lo que soy, un latinoaméricano en Europa, y si algo tenemos nosotros es que estamos en una competencia permanente con nuestro prójimo a fin de mejorar nuestra situación actual. Estaré en perpetua disconformidad, ya no me interesan los pequeños placeres de la vida, sólo me interesan los grandes. Creo que es la única forma de progresar y no caer en la temida mediocridad. Definitivamente, tengo unos nuevos principios.
Desde siempre he pensado que luego de viajar uno regresa con otra visión de la realidad. El cambio de ambiente favorece al análisis de la vida misma con una perspectiva diferente. Durante los meses que pasé fuera tuve una pesadilla recurrente, la cual refleja uno de mis mayores temores.
En mi sueño tenía unos 40 años de edad, tenía el pelo canoso, iba de camino al trabajo, daba clases en una universidad de una ciudad mediana de España. Compartía el piso con otras personas, las cuales me caían muy mal. No tenía dinero para comprar un piso y vivir solo. Sin embargo, me encontraba muy solo. En mi sueño sabía que mis compañeros de clase se habían casado, tenían hijos y vivían en sus propias viviendas muy lejos de España. De repente, me invade una melancolía extrema y empiezo a llorar, luego decido cruzar una calle y esperar a que un autobús de transporte urbano me mate.
No hace falta ser un Sigmund Freud, para analizar este sueño. Realmente, le tengo mucho miedo a la mediocridad. Esa vida supuestamente "apacible" que muchos ciudadanos de Europa añoran me resulta ínsipida. No lo aguantaría ni un sólo instante. Prefiero ser pobre a vivir una vida como la de mi sueño, al menos tendría esperanza, pero estar en esa medianía, en ese limbo maldito en el que sólo se vive el presente es abominable. Hay mucha gente en España que se encuentra atrapada en esta situación. Seres que deambulan por las calles, sin ningún propósito en la vida nada más que esperar la vejez para cobrar una pensión de mierda y luego morir. España dista mucho de ser la super potencia que en Latinoamérica se percibe de ella. Aquí no hay sueño americano, más bien hay pesadilla europea, como esas películas lentas que suelen filmarse por acá donde una toma parece interminable.
Por tal razón, he pensado hacer limonada, que es lo que se me da mejor, (si la vida te da un limón...) A mi regreso al viejo continente vengo con nuevas ideas, propósitos puntuales, más ambición. Pienso integrarme a la sociedad en donde vivo de una forma diferente. Ya no me importa encajar, ni llevar una vida más placentera. Al diablo con el disfrute, que viva el estoicismo. Voy a comportarme como lo que soy, un latinoaméricano en Europa, y si algo tenemos nosotros es que estamos en una competencia permanente con nuestro prójimo a fin de mejorar nuestra situación actual. Estaré en perpetua disconformidad, ya no me interesan los pequeños placeres de la vida, sólo me interesan los grandes. Creo que es la única forma de progresar y no caer en la temida mediocridad. Definitivamente, tengo unos nuevos principios.
viernes, 4 de abril de 2008
De buenas intenciones esta pavimentado el camino al infierno
Científicos de la universidad de Newcastle en el Reino Unido han logrado crear el primer embrión híbrido al inyectar ADN extraído de piel humana en óvulos de vacas a los que previamente se les extrajo todo el contenido de ADN "vacuno". Los embriones lograron sobrevivir tres días y después fallecieron. El objetivo del experimento, es desarrollar un procedimiento para la obtención de células madre humanas, tejido que podría ser la clave para curar muchas enfermedades. Según la BBC, los científicos argumentan que los óvulos humanos son un bien muy preciado y escaso, por lo que utilizar óvulos de vacas sería mejor. La iglesia católica ha catalogado el experimento como de tipo "Frankenstein."
Bueno, en esta ocasión estoy de acuerdo con la iglesia. A pesar de que hay muchas personas que a fines de cuentas parecen que son un híbrido entre humano y burro, considero que ponerse a jugar a ser Dios y crear nuevas especies es terrorífico.
Muu chas gracias por leer este artículo.
Bueno, en esta ocasión estoy de acuerdo con la iglesia. A pesar de que hay muchas personas que a fines de cuentas parecen que son un híbrido entre humano y burro, considero que ponerse a jugar a ser Dios y crear nuevas especies es terrorífico.
Muu chas gracias por leer este artículo.
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