jueves, 26 de julio de 2007

Tres Capitales Europeas

Por fin, luego de ocho horas y media de viaje he llegado a mi querido país. Lo he encontrado mucho más jodido de cómo lo dejé. Lleno de problemas, más sucio y con una crisis política muy grave que amenaza la débil democracia que se intenta conservar. Pero pienso no abrumarlos con noticias negativas. En el lado positivo, les cuento que mis familiares estan todos bien, mi abuela sigue igual que siempre, y mi perro sigue vivo también. He decido dedicar esta entrada a tres ciudades maravillosas que he conocido durante estos 10 meses que estuve en Europa.

Para empezar he estado en más de tres ciudades, pero estas urbes son las tres capitales de tres de los 5 países más importantes de Europa, según mi criterio personal, muy subjetivo y que entiendo perfectamente que mucha gente pueda opinar lo contrario. Para mí Europa, esta definida por lo que acontece en Alemania, Inglaterra, Francia, España e Italia en ese orden. He tenido la fortuna de conocer París, Madrid y Roma.

Paris es el sitio más hermoso que he visitado, Madrid es una ciudad cosmopolita, con un aire a gran urbe y en Roma el tiempo se detuvo y es simplemente eterna. De las tres, Madrid tiene la mejor vida nocturna, Paris es la más imponente y Roma contiene un porcentaje altísimo del arte occidental y es capital espiritual del mundo. No sé que me tengan que ofrecer Londres y Berlin, pero apuesto que ha de ser muy diferente a lo que ofrecen estas capitales. En la América que yo conozco sólo dos ciudades podrían pertenecer a este grupo, New York y Buenos Aires.
Curiosamente, tres de los monumentos arquitectónicos que más me llamaron la atención de las tres urbes no se encuentran técnicamente en la ciudades, sino en las afueras, incluso en "otro país" en uno de los casos.

Obviamente en el último caso me refería a Roma. De esta ciudada me llamó poderosamente la atención el Vaticano, que según nuestra guía se necesitarían 20 años para admirar cada obra de arte en su museo si se dedicasen 20 segundos a cada una de ellas.

De París, me pareció magnifico el Palacio de Versalles. Tiene los jardines más bellos que he visto en mi vida, y aunque mucho del mobiliario fue quemado por las hordas revolucionarias, hay salones, como el salón de los espejos que al estar ahi se te pone la carne de gallina.



Finalmente, el Escorial, es un monumento que se encuentra en las cercanías de Madrid y que su aparente sobriedad esconde un espléndido tesoro, con un mobiliario de la época (me llamó la atención las sillitas plegables de la dinastía Ming que Felipe II utilizaba para descansar sus pies aquejados por la gota), una iglesia y una biblioteca únicas en el mundo.


En fin, cuando uno visita estos lugares es bueno hacerlo con algo de tiempo, pues en las cercanías se hallan monumentos que vale la pena visitar. Mi próximo destino es Londres, aunque antes visitaré otras ciudades no capitales, una por motivos de trabajo (Palma) y otra con fines turísticos (Burgos).

lunes, 16 de julio de 2007

Sobre la importancia de un Propósito

Todo ser humano, con un mínimo de inteligencia, en alguna ocasión se ha planteado preguntas muy profundas sobre el propósito de su existencia y sobre la esperanza de que exista algo que trascienda el campo de lo real. Debo confesar que desde siempre me he sentido atormentado por este tipo de preguntas. ¿Por qué es esto importante?, Muy sencillo, nuestras concepciones sobre el significado de la vida influyen directamente sobre como actuamos y pensamos.

He buscado siempre una respuesta, algo que me aclare un poco y me provea una teoría convincente del propósito que tiene cada ser humano en el planeta. Como casi la mayoría de mi generación, busqué en la religión católica una explicación razonable al mundo. Confieso que leía ávidamente la Biblia, y trataba de encontrar en "la palabra del señor" una solución a mi angustia existencial. Al estudiar la historia, y contemplar el mundo que me rodeaba, me di cuenta, a muy temprana edad, que lo planteado por los religiosos de mi colegio entraba en plena contradicción con lo que sucedía en el mundo. La injusticia, el mayor pecado de todos, es el elemento principal que define a las sociedades humanas. ¿Cómo si existe un Dios amoroso, podía permitir que la gente buena sufriese, mientras unos pocos viven muy bien? ¿Cómo Dios puede permitir que existan seres humanos y animales torturados y tratados como simples objetos para la satisfacción de una clase rica cada vez más reducida? Me estaba volviendo ateo (y medio rojo).

Pero el ateísmo no funcionó. Al menos no del todo. El ateísmo plantea interrogantes, que aún no han sido respondidas (que yo sepa, ni siquiera ha habido un intento por responderlas). A partir de las contradicciones del ateísmo surge lo que llamo mi primera gran confusión, la existencia del alma y de Dios están vinculadas. Para que exista la trascendencia debe existir Dios, sin El no hay trascendencia. Pienso que la anterior proposición es falsa.

Si yo fuese auténticamente ateo y negase la trascendencia viviría la vida de una manera muy distinta. Lo más probable es que me haría un criminal. La gran gama de sentimientos que un ser humano puede padecer no es más que el producto de una química orgánica que nada tiene de fantástica. Hablar de justicia, ética, humanidad, altruismo y todas esas concepciones abstractas que llenan nuestros diccionarios sería totalmente ridículo. Si los seres humanos no fuesen más que un conjunto de átomos organizados en una forma particular, que sentido tendría comportarse de una forma moral. Es decir, al reducir la vida a un conjunto de reacciones químicas entre lo vivo y lo inerte no habría ninguna diferencia. Un ser vivo que tenga una masa de 80kgs y un bloque de hielo con igual masa serían idénticos en esencia más no en la configuración de sus átomos. Adiós a las reglas de sociedad, que viva la anarquía total, los sacrificios que uno hace por alcanzar el bienestar no tendrían sentido, las cosas deben ser arrebatadas. Eso de tener hijos y perpetuar la especie tampoco ¿Es que las rocas acaso se preocupan de estas cosas? Una sociedad donde Dios no existe y tampoco la idea de que existe algo más allá de lo material, debería ser una sociedad hedonista, sin reglas, donde la vida y la muerte no sea más relevante que pasar de líquido a sólido y en donde el amor sea como efectivamente dicen una sensación idéntica a comer medio kilogramo de chocolate puro.

Con el budismo aprendí a que la idea de la espiritualidad no necesariamente está vinculada a la existencia de Dios. Dios no es necesario para que exista el alma. La ética vuelve a tener sentido. El noble camino de la verdad octuple hace precisamente énfasis en lo "justo" que dentro del contexto budista vendría a ser lo apropiado o lo bueno. El problema es que en esta religión oriental lo que se busca es la supresión del ser para alcanzar el Nirvana. El propósito de la vida es no tener propósito, el desapego a lo material y al deseo que encadena nuestra esencia a un ciclo de renacimientos infernal. Uyy me deprime debería dejar todo lo que estoy haciendo, mis amistades y mi familia y esperar (y al mismo tiempo no desear) la muerte.

En este punto de mi vida he optado por no planteármelo más para vivir una vida más equilibrada psicológicamente. Eso sí, he definido una serie de puntos que he nombrado como mi norte o pauta de vida para calmar mi angustia y darle prioridad a las cosas más mundanas. He decido compartir mis ideas con ustedes, no con él ánimo de imponerlas, sino para motivarles a que hagan algo similar y permitan que los ratos que les toque estar solos o en apuros sean más soportables:

1. Existe algo que trasciende la materia, los seres vivos estamos hechos de materia y algo más. El amor no es igual a comer medio kilogramo de chocolate puro (Creedme lo he probado).
2. Dios puede que exista o no, sin embargo, no es relevante para la forma en que decidas vivir tu vida. Quizás algún día lo descubras, mientras tanto no te atormentes con ello.
3. La maldad existe, los actos no son esencialmente ni buenos ni malos, lo que importa es la intensión.
4. Llena tu vida de pequeños propósitos cada uno relacionado, no busques un gran propósito, porque te llevaras una gran frustración.
5. No hagas el bien para ser recompensado en la próxima vida, hazlo por que es lo correcto.
6. Si la vida ha sido injusta contigo, lucha y no esperes que en una próxima se te compensará.
7. Valora a cada ser viviente, incluso de aquellos que no te caen bien, te hace ser más humano.

Lo siento si esto les suena a autoayuda, pero creo que de vez en cuanto hay que salir un poco de la rutina y ver todo el panorama.

Namaste

miércoles, 11 de julio de 2007

Un día en Paris

Bueno, en la entrada anterior creo que me fui de profundo, en esta ocasión quiero traerle un tema un poquito más light. Se trata del viaje que realicé recientemente a la ciudad de las luces, Paris. Como se habrán dado cuenta mis amigos más cercanos, no he parado de hablar de los encantos de esta maravillosa ciudad europea, que me ha dejado perplejo y con unas ganas locas de aprender francés. Considero, que si en alguna ocasión nos visitasen seres de otros planetas, y se tuviera que escoger una ciudad en el mundo para darle acogida, lo justo sería seleccionar esta fabulosa ciudad gala. Me parece que París, con sus encantos y sus defectos, es la ciudad que mejor impresión pudiese causar a cualquier visitante intergaláctico.

Ningún viaje, debe estar exento de una pequeña aventura, es decir situaciones memorables que hagan del paseo algo excitante digno de recordar. Si no es así, vuelva a tomar el avión, pues usted no ha viajado como se debe. Afortunadamente, yo cumplí mi misión, viaje, goce y tengo muchas cosas que comentarles. He escogido entre todas ellas lo que me pasó a mi llegada a esta hermosa ciudad.

Cuando llegué a Paris, estaba un poco asustado por varias razones. Primero no sé hablar francés, yo sólo sé inglés y español. He escuchado que a los franceses no les hace ninguna gracia la expresión "Vous parlez anglais?" Así que estaba mentalizado a que me iban a poner mala cara en más de una ocasión. También sería mi primera vez en un hostal, yo como niñito mimado de clase media latinoamericana, desconocía lo que es un hostal, y eso de dormir con extraños y dejar tus pertenencias a la vista de todos. Me preocupaba muchisimo, yo soy muy obsesivo con la limpieza (casí enfermizo) me aterrorizan los baños sucios y además ronco como una bestia (los gorditos roncamos mucho). Compré unas tiritas para ponermelas en la nariz, con la esperanza de que mis ronquidos fueran al menos soportables, pues según mi vecino de cuarto, cada vez que ronco pareciera que alguien me estuviese ahorcando y quitándome el aire.

A mi llegada a Paris me recibió Igor, un francés muy majo que hablaba también español. El individuo me comentaba de las bondades de mi habitación, que tenía la mejor vista, (estaba en un sexto piso) y que tenía televisión e internet. Cuando yo llegué al hostal, que esta ubicado en Montmatre, lo primero que observe fue la lata de sardinas que tenía como ascensor. Hubiese tenido un kilo más y no hubiese podido entrar. Supuestamente era para tres personas, si, seguro, para tres hobbits, muy delgados. Al entrar a la espantosa habitación mi corazón se retorció. Por todos los angeles del cielo!!!, que asco. Todo tirado, latas de cerveza y vino por donde quiera, unos panties colgados en la ventana y encima de eso me pusieron en un camarote en la parte de arriba. Yo no podía creerlo. Le dije a Igor que me pusiera debajo, por que no es verdad que yo iba a trepar hasta arriba, él me dijo que no me preocupara, que quizás en la noche ya todo estaría solucionado. Y el baño, señores, la tasa del toilet sucia, y pelos nadando libremente en la bañera en una agua jabonosa. Igor me dijo que iba a hacer el aseo de la habitación, yo le dije que me iba ir y que quizás vendría muy en la noche.



Al salir del hostal, con la cara más larga decidí mandar todo al carajo y disfrutar París. Total, en el hostal solo iría a pernoctar, sobre unas sábanas que traje de mi casa y si era necesario me cambiaría de hostal o alquilaría una habitación en algún sitio para bañarme. Decidí conocer Marais, pues parecía que iba estar muy animado, ya que era el día del Orgullo Homosexual y seguro que iban a tener unos buenos Dj's tocando y un buen desfile. Caminé por todo el Marais, conocí la casa de Victor Hugo, estuve en la zona más fina del barrio (Place des Voges) luego continué caminando y llegué a la Bastilla, donde había un gran monton de gente bailando al ritmo del Dj. El piso estaba cubierto de botellas de vidrio, por lo que no me acerque mucho, pero si pude disfrutar del "beat" de la musica house que allí se tocaba.

Al finalizar el espectaculo decidí dar un paseo por el Louvre, tomé el metro y a una estación (o dos?) ya estaba en el increible museo. Al otro día era gratis, así que opté por tomar unas fotos de los alrededores de noche. Me dolían un poco los pies así que me apoyé en un poste de electricidad y descansar un poco (esto al final del jardín contiguo al Louvre). Adivinen a quién ví. Pues a Jude Law y a la que creo que era Sienna Miller, una rubia bajita. Jude me vió con la camara detrás de un poste de luz, me imagino que pensaba que era un paparazzi, y me dió una mirada reprobatoria. No le saqué ninguna foto, no me atreví. Quizás hoy tendría 10,000 euros en mi cuenta corriente, pero no sé, me acojoné. Los vi correr, como si los estuviera persiguiendo el mismo diablo y entrar al Café Marly.

Luego de este incidente, me fui por la plaza de Concordes y decidí entrar al Buddha Bar parisino a escuchar un poco musica chill-out y tomar una bebida exótica. Entre al famosisimo bar y me dí cuenta de dos cosas. Uno, la musica estaba muy buena y dos el servicio es pésimo. El trago más barato en el Buddha, cuesta unos 17 euros, al parecer los dueños del local estan muy aferrados a lo material y nada tiene que ver con las enseñanzas del maestro indio. Compré un smoothie de frutas tropicales mezclado con un licor (no me acuerdo cual licor era) lo cierto es que sabia muy parecido al que me preparaba Doña Fefa en un puestecito de jugos en mi país de origen. (Doña Fefa los vende a 50 centimos de euro, y si tu eres cliente regular te da un poquito más cuando se te acaba) Mientras estaba en la barra, se armó una discusión entre dos turistas americanos y uno de los bartmans. El bartman, muy grocero les pedía que le cediera la silla para que una dama se sentara, la cual estaba acompañada de un hombrecito de lo más prepotentico. Los americanos le decían que no, que ellos tenían esa silla desde las siete de la tarde (eran más de las diez) y que ellos eran clientes del sitio (se gastaron como unos 150 euros en bebidas) . El francés les preguntó si ellos no eran caballeros, a lo que los americanos respondieron que no. Al final los gringos llamaron al dueño, se quejaron, el dueño les pidió disculpas y luego se fueron. Luego de irse, el bartman tomo la silla se la dió a la tipa y estaba muerto de la risa. Yo me acerque al dueño y le dije que el jodio bartman era un necio y que el trato a los clientes dista mucho de lo que yo esperaba, y también me fui. Lo único que supe es que el dueño estaba furioso y llamó aparte al bartman. No sé que pasó después.







Finalmente decidí caminar por Champs-Elysee y conocer el Arco del Triunfo. Me tóme como unas 5 fotos y luego pensé que no quería coger para el hostal. Así que había que conseguir una buena discoteca para pasar la noche. Sobre la avenida me encontré con la Queen. Un sitio que originalmente era sólo para gays y lesbianas pero que ahora esta abierto para todo tipo de público. Pagué los 25 euros que pedían de cover, sin observar cual iba a ser el Dj de la noche. Baile como un maniatico, estaba sólo, pero en seguida conseguí quien me siguiera, pues había unas gringas y unos gringos todos borrachos que bailaban alrededor de este gordito acomplejado como si yo fuese Bradd Pitt (lo que hace el alcohol) . Como a las 3 de la mañana llegó Boy George y eso fue increíble. No sé si estaba narcotizado por el ambiente o era que estaba super happy, pero me pareció Boy George, fue un excelente Dj. Estuve en el local hasta las siete de la mañana. A esa hora me despedí de estos party monsters y opté por ir al hostal de la M. Cuando llegué todo esta recogido, el baño era descente, los gringos todos se estaban levantando y mirandome como diciendo, "hey tio, que estuvo buena la fiesta a noche." Yo apestaba a tabacco y tenía los ojos rojos como un tomate. Me bañé, metí toda la ropa en una bolsa y me dormí por dos horas. A las 10 de la mañana esta en el Louvre, de nuevo, comenzaba una nueva jornada.